Sobre Mí
Desde muy chica sentí una conexión especial con la cerámica. A los 14 años comencé pintando piezas ya hechas, de esas que uno elige, esmalta y luego espera con ansiedad el resultado final. Sin darme cuenta, ese primer acercamiento despertó algo mucho más profundo en mí.
Años más tarde, en 2006, en una etapa muy significativa de mi vida —recién casada y esperando a mi primer hijo— volví a la cerámica, pero esta vez desde otro lugar. Empecé a tomar clases de cerámica gres y a crear mis propias piezas desde cero. Fue un proceso muy especial, y aún conservo esas primeras creaciones, que me recuerdan ese momento de descubrimiento y conexión.
Con el tiempo, la cerámica se transformó en un hilo conductor en mi vida, acompañándome en distintos lugares del mundo. Viví en Estados Unidos, donde tuve la oportunidad de asistir a clases en un taller en medio del bosque, rodeado de naturaleza, con ciervos cruzando y el lago Erie muy cerca. Era un entorno único, que hacía que cada clase fuera una experiencia inspiradora.
Luego viví dos años en Puerto Rico, donde continué aprendiendo y explorando la cerámica gres. Cada lugar fue aportando nuevas miradas, técnicas y sensibilidad a mi trabajo.
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Al volver a Chile en 2015, seguí formándome en distintos talleres en Santiago, entre ellos Huara Huara. También profundicé en el estudio técnico realizando cursos anuales de formulación de esmaltes, algo que me apasiona profundamente. Me encanta investigar, probar, entender los procesos, experimentar con colores y terminaciones. Los libros de cerámica, esmaltes y colorimetría han sido grandes compañeros en este camino.
Hoy, después de más de 20 años ligada a la cerámica, puedo decir que este oficio se ha convertido en una parte esencial de quién soy. Aunque estudié Ingeniería Comercial, mi camino siempre ha estado guiado por la creación. Me apasiona el arte en distintas formas: pinto en acuarela, hago grabados, coso en máquina, trabajo con telas… todo lo manual me atrae profundamente. También disfruto mucho las plantas, plantar y cocinar, especialmente usando mi propia cerámica. Creo que por eso mi trabajo naturalmente se ha enfocado en la cerámica utilitaria: piezas que acompañan la vida cotidiana y que invitan a disfrutar los pequeños momentos.
De forma muy natural, comencé a compartir lo que sabía. Empecé haciendo clases a mi hermana y a una amiga, y poco a poco se fueron sumando más personas. Así nació el taller, de manera espontánea, creciendo desde el boca a boca y las ganas de crear en conjunto.
Desde 2023 imparto clases en mi casa, en un espacio que he ido construyendo con mucho cariño. Es un taller con un lindo antejardín, pensado para ser acogedor, ordenado y funcional, tanto para mí como para mis alumnas. Busco que sea un lugar donde no solo se aprenda cerámica, sino donde también se pueda desconectar, disfrutar y conectar con el proceso creativo.
Hoy, And Pottery es la suma de todos estos años: aprendizaje, dedicación, exploración y amor por el oficio. Más que un taller, es un espacio de encuentro con la cerámica, con el hacer a mano y con el valor de los procesos.
Y lo más lindo es que esta historia sigue creciendo día a día.

